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Septiembre
2006
Tuka Bamboo
200.000 M2 DE BAMBÚ CUBREN Y DECORAN EL TECHO DEL AEROPUERTO DE MADRID!
Es el mayor proyecto a nivel mundial que incorpora el bambú como solución
natural y sostenible. Fruto de
más de 2 años de I+D, el bambú de la T4 es
ignifugo. Ha sido desarrollado por Moso International, empresa holandesa socia
de la española FK Importation, creada en abril del 2004 para proporcionar
exclusivamente soluciones mediante una gama completa de productos de bambú,
única alternativa sostenible a la madera.
Según WWF/Adena, cada semana desaparece en el planeta el equivalente a 325.000
campos de fútbol por la tala ilegal de árboles… El bambú, al ser un rizoma,
crece sin necesidad de plantación y alcanza su talla adulta en tan solo 6 años
mientras que el roble tarda 50 y el ipe 90 años….
Si a ello le sumamos la estética, la belleza, la calidad y la resistencia que
presenta el bambú, así como su fácil y rápido cultivo, se puede afirmar que el
bambú es la ÚNICA, la más natural y sostenible alternativa a la madera. Además
al ser una hierba, no necesita sello FSC.
FK Importation comercializa única y exclusivamente bambú, bajo tres marcas --Tuka
Bamboo, Ekobamboo y Tuka Moso-- mediante las cuales se pueden cubrir el 80% de
las necesidades en carpintería de madera que precisa cualquier construcción, es
decir, pavimentos, revestimientos de paredes y techos, cocinas, puertas de
interior, ventanas aluminio/bambú, etc.
Empresas como Women’s Secret, Zara, NH Hoteles, Dragados, etc. ya utilizan el
bambú en sus proyectos. Por otra parte, industriales como puertas Uniarte, Delta
Cocinas, Cocinas Zuekin o Kitmarmobel, desarrollan gamas de productos utilizando
el bambú como protagonista.
Para hacer frente a la fuerte demanda y a su crecimiento, FKI acaba de crear una
nueva empresa en joint-venture con MOSO Internacional para la comercialización
de sus productos en España, Portugal, Francia e Italia.

En su segundo año fiscal completo, FKI prevé facturar 2,4m de € entre sus 3
marcas.
Tuka Bamboo es la gama más distinguida y selecta de pavimentos de bambú: lamas
anchas y largas con acabados únicos. Se distribuye en una red de 200 Puntos de
Venta Oficiales y exclusivos repartidos por toda España.
Ekobamboo es una gama de pavimentos naturales de bambú, desarrollados más
específicamente para su comercialización en obras de gran envergadura.
Tuka Moso agrupa la gama de chapas y tableros macizos utilizados por los
carpinteros y/o industriales que fabrican puertas, cocinas, muebles, etc…
LA ERA DEL BAMBÚ ELEMENTO CONSTRUCTIVO Tuka Bamboo el Pais Semanal
Sólido y versátil elemento de construcción: de él se puede
sacar desde papel hasta productos comestibles. Un material ecológico y clave
para el futuro de la arquitectura. Ha estado ahí siempre. Tan sólo esperaba ser
redescubierto.
Si el bambú pasó a tener mayor protagonismo en este lado del planeta cuando
llegó la moda zen al mundo de la decoración, bienvenidas sean las tendencias. En
Europa, donde alguna vez estuvo presente hasta que desapareció en el último
periodo glacial, es hoy un material de relativo poco uso. Sobre todo desde la
aparición de los plásticos; antes se utilizaba habitualmente en la fabricación
de mobiliario y objetos domésticos. En aquellos países de áreas tropicales y
subtropicales en los que esta planta hoy abunda, sus propiedades como material
de construcción resultan bien apreciadas, ya que además, debido a su ligereza y
elasticidad, resulta especialmente adecuada para zonas propensas a terremotos.
Se le han asignado alrededor de 1.500 usos y aplicaciones. Además de sus
posibilidades como material de construcción, el bambú también es muy popular por
sus suculentos y nutritivos tallos tiernos, conocidos como brotes. Y de él se
puede sacar papel y carbón. En la actualidad, los trabajos de investigación en
torno a sus asombrosas cualidades y múltiples aplicaciones lo están situando
como un material alternativo de gran valor que mantiene expectante a Occidente.
Enrique Martínez es arquitecto y diseñador industrial por la Rhode Island Design
School (RIDS) de Providence (Estados Unidos), donde hoy es profesor y tiene su
propio estudio de diseño. Este madrileño viene investigando el bambú y sus
aplicaciones en diseño industrial desde finales de los noventa. Uno de sus
primeros acercamientos al tema fue plasmado en el libro Material legacies:
bamboo, que recoge el resultado de un curso en el que los alumnos utilizaron el
bambú como materia prima para diseñar nuevos materiales industriales a partir de
procesos ya existentes. “Lo esencial es entender la importancia de un material
en un momento dado, o en una determinada sociedad. En España, el cañizo de bambú
se ha usado para sustentar cielos rasos y paredes de yeso. En Italia, los
artesanos del bambú fabricaron magníficas piezas de mobiliario y objetos
cotidianos hasta casi los años sesenta. En Estados Unidos, Edison usó una fibra
de bambú como filamento en su primera bombilla a finales del siglo XIX, y Gustav
Whitehead, un inventor alemán emigrado a EE UU, construyó su aeroplano Número 21
con una estructura enteramente de bambú con el cual realizó el primer vuelo de
la historia, según algunos, anticipándose al de los hermanos Wright. Hay muchos
más ejemplos, tanto significativos como anónimos, tanto históricos como
actuales, que aluden a la importancia del bambú como material en todo el mundo”,
explica Enrique Martínez.
Y efectivamente, si bien es verdad que el bambú como material siempre ha estado
ahí, las necesidades en materia de ecología y sostenibilidad de la época en que
vivimos podrían catapultarlo a primera plana debido a que por su porte arbóreo y
rápido crecimiento se revela como el sustituto idóneo de la madera.
El bambú es una gramínea leñosa de veloz desarrollo. Según la Organización de
las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), algunas de sus
1.250 especies registradas pueden llegar a crecer entre 7,5 y 40 centímetros al
día, hasta 40 metros, que alcanza en cuestión de tres o cuatro meses. Se estima
que en 35 años una sola planta de bambú puede producir hasta 15 kilómetros de
postes aprovechables. Comparado con el eucalipto, uno de los árboles de más
rápido crecimiento, por una cosecha de éste se puede obtener hasta cuatro de
bambú.
Es, por tanto, una perfecta alternativa a la madera, de gran valor ecológico y
sostenible, cuyo consumo generalizado reduciría la sobreexplotación de los
bosques y la deforestación. “Además de que su velocidad de crecimiento es mayor,
su explotación es mucho más limpia que la de los bosques madereros. La tala del
bambú es más artesanal y menos mecanizada que la tala de bosques, simplemente
por la ligereza de la caña de bambú en comparación con la pesadez de los troncos
de árbol. Como proceso, requiere menor consumo energético porque demanda menos
maquinaria y por tanto reduce significativamente la emisión de gases
contaminantes a la atmósfera”, añade Enrique Martínez. Además, el bambú
contribuye a la producción de biomasa llegando a alcanzar 40 toneladas por
hectárea al año, y su poblado follaje reduce con su caída los efectos
destructivos de las lluvias, facilitando la absorción y retención de humedad por
la tierra. Proporciona asimismo el microclima necesario para la regeneración de
los bosques tropicales.
En construcción se puede usar para pilares, tejados,
techos, muros o revestimientos. Del bambú es posible obtener también paneles que
pueden ser utilizados en la elaboración de casas prefabricadas u otras
soluciones decorativas, como tarima maciza, parqué flotante y pavimentos para
exteriores. “Aún no sabemos bien para qué podemos usarlo. Muchos han visto el
bambú simplemente como un sustituto de la madera a medio y largo plazo, y lo
cierto es que ambos materiales tienen muchos puntos en común, sobre todo a nivel
perceptivo y táctil. Pero a mí me gustaría ser mucho más ambicioso y especular
con que gran parte del futuro del bambú, al menos en Occidente, estará en la
manera de utilizarlo en la arquitectura y el diseño. Descubrir qué ventajas
tiene sobre la fibra de vidrio, sobre los plásticos o el aluminio. De entrada
tiene dos ventajas principales: que es un material natural y que es ecológico.
Para ser valorado por el consumidor a gran escala, también necesita ser
competitivo en precio y necesita que el diseño se fije en él y le confiera valor
sociocultural mediante su uso en objetos, ambientes o edificios”, propone
Enrique Martínez.
Reconocidos arquitectos ya se han puesto manos a la obra. Investigan y muestran
interés en las posibilidades del nuevo material constructivo el colombiano Simón
Vélez, los alemanes Frei Otto y Jörg Stamm, el italiano Renzo Piano o el japonés
Shigeru Ban. El primero es uno de los que más producción ha realizado, y con la
especie Guadua ha levantado ya desde puentes y viviendas hasta iglesias y
edificios de gran tamaño, como el pabellón Zeri para la Exposición Universal de
Hannover en 2000. Para ello refuerza el bambú con cemento, acero u hormigón
armado. Entre 1998 y 2002 fue invitado por el Vitra Design Museum a participar
en sus talleres y la institución cuenta con tres muestras de su trabajo en bambú
en Domaine de Boisbuchet, la finca del suroeste de Francia donde se desarrolla
este programa.
Algunos arquitectos e interioristas han puesto el bambú al servicio de diseños y
aplicaciones de estilo contemporáneo. Es el caso de Shigeru Ban, que ha
realizado una casa de bambú en China basada en un sistema de unidades de
mobiliario prefabricado, Furniture House. También Richard Rogers ha utilizado
200.000 metros cuadrados de este material para revestir el techo de la terminal
4 del aeropuerto de Barajas. Por este proyecto, el arquitecto acaba de ser
galardonado con el Premio Stirling que entrega el Royal Institute of British
Architects (RIBA) al edificio más significativo del año para la arquitectura
británica.
El bambú para la terminal 4 de Barajas fue facilitado por
FK Importation, empresa establecida en Sant Cugat del
Vallès dirigida por Pierre François y Philippe Mamdy. FK Importation
comercializa en España una amplia gama de productos de bambú para interiores y
carpintería, como pavimentos y revestimientos, así como otras aplicaciones en
cocinas, puertas o ventanas. La arquitecta Teresa Sapey incluyó bambú de FK
Importation en el proyecto de la tienda multiespacio Isolée de Madrid, y el
diseñador Luis Alemany García, en un modelo para Delta Cocinas. En el diseño de
determinadas tiendas de Women’s Secret, Zara o los hoteles NH también se ha
usado el bambú de esta compañía.
En mobiliario y producto, ya en los noventa el arquitecto Michael McDonough
proponía una serie de sillas en bambú laminado. El pasado año, la firma
finlandesa Artek sorprendía con una serie de muebles diseñados en bambú por
Henrik Tjærby. Asimismo, el director creativo de ésta, Tom Dixon, sacaba también
una vajilla hecha en fibra de bambú. Hasta Ross Lovegrove ha diseñado una bici
con armazón de bambú para la marca danesa Biomega. Y una de las soluciones más
curiosas y atractivas procede de la empresa estadounidense Inhabit, que ha
diseñado unos paneles fabricados con pasta de bambú con diversos motivos en
relieve. Se llaman Wall Flats y parecen papel pintado.
De modo que para animar a los arquitectos a trabajar con el bambú, este año ha
surgido el concurso International Bamboo Building Design Competition. Ha sido
promovido por la International Network for Bamboo and Rattan (INBAR) y una
importante empresa estadounidense de viviendas prefabricadas en bambú.
Las posibilidades que brinda el bambú como material parecen infinitas. Aventurar
el papel que desempeñará en nuestra sociedad futura resulta, cuando menos,
reconfortante. Si se dan las condiciones idóneas para su industrialización e
implantación, Enrique Martínez no tiene ninguna duda de que su papel será
destacado debido a que “muchos de los expertos mundiales en bambú son europeos,
lo que demuestra un interés por el material y quizá un futuro prometedor en
nuestra sociedad”. “Para diseñadores y arquitectos, el interés debería generarse
del hecho de que, objetivamente, es un material excepcional”, asegura.
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