Moquetas Manuel Mas: Noticias

Moquetas Manuel Mas es, desde hace muy poco tiempo, el representante para España de la firma anglo-holandesa M-FLOR   DISTRIBUCION DE MOQUETA BURMATEX


Ventajas al elegir la moqueta como revestimiento

Absorción del ruido
Numerosos estudios confirman que la contaminación acústica en los edificios tiene un efecto perjudicial sobre el ser humano. Entre las medidas que se pueden tomar para aislarnos del ruido la instalación de moqueta tiene un papel primordial. Al ser un revestimiento con una suave acción amortiguadora, la moqueta elimina el impacto del ruido, ya que éste es absorbido de forma casi inmediata. Comparada con un revestimiento pesado, podemos decir que la moqueta reduce el ruido a la mitad. La conducción del ruido de impacto se reduce en 25-30 dB (decibelios) usando moqueta, mientras que los valores comparativos en revestimientos pesados están entre 5 y 15 dB.

Una de las características de la moqueta es su propiedad de absorber el sonido, además de eliminar el ruido de impacto. Con una moqueta, la llamada vida del ruido es sólo la mitad de larga que con un pavimento liso. Esto se aprecia claramente en instalaciones con un gran número de gente como por ejemplo, escuelas, oficinas diáfanas, vestíbulos y bibliotecas, así como en lugares dónde el silencio sea una necesidad, como hospitales, geriátricos, etc. Especificar moqueta en la planificación, permite un gran ahorro en medidas acústicas.

Pero también en el hogar es apreciada esta propiedad de absorber los ruidos, siendo una gran ayuda para la relajación. Los entusiastas de la música en particular aprecian este efecto de absorción.

Bloqueo del polvo
¿Por qué la moqueta puede considerarse tan beneficiosa desde el punto de vista higiénico en el entorno habitable? Debido a sus propiedades bloqueantes del polvo. En las habitaciones donde hay moqueta, el polvo se fija rápidamente y es sujetado por las fibras de pelo de la moqueta hasta el siguiente aspirado. En el caso de tener un revestimiento pesado, el polvo se mueve con cada corriente permaneciendo en el aire.

En una habitación con moqueta el polvo es un 50% más bajo que en una habitación con revestimiento pesado. Desde el punto de vista de la higiene en el entorno habitable, el contenido de polvo del aire interior debe ser lo más bajo posible, ya que las partículas de polvo actúan como portadoras de gérmenes y alérgenos. Si se aspira en un ambiente textil, tipo moqueta, no sólo se reduce el contenido de polvo, sino también el contenido de gérmenes y alérgenos del aire interior. Esto ayuda a reducir el riesgo potencial para los que padecen alergia. Estas personas deben usar un aspirador que lleve microfiltro incorporado, actualmente un accesorio estándar.

Bajo consumo energético
Ahorrando en calefacción y respetando el medio ambiente

Las moquetas dan al instante una sensación de calidez y confort, y esto no sólo es un efecto visual, sino que las moquetas contribuyen de forma medible y objetiva a retener el calor en una habitación por más tiempo. Con su escasa conducción de calor pueden ser consideradas como aislantes térmicos. Esto se debe a que el pelo de la moqueta y el basamento tienen un efecto aislante, creando una barrera. Como resultado, una habitación enmoquetada retiene de un 10 a un 12 por ciento del calor que se perdería en una habitación con revestimiento pesado.

Además la moqueta tiene un efecto aislante ya que la sensación de calor corporal está gobernada principalmente por el calor en los pies. Mientras que los revestimientos pesados tipo piedra, madera o cerámica extraen el calor de las plantas de los pies a cada paso, los pies permanecerán calientes en un suelo enmoquetado. Esta característica hace que el ser humano en una habitación enmoquetada se sienta confortable también a temperaturas más bajas, hasta de dos grados. Esta propiedad junto con la de aislante o barrera redunda en un ahorro de energía de alrededor de un 4-6 %, cantidad claramente perceptible en las facturas de calefacción.

Buen mantenimiento sin esfuerzo
Para que la moqueta retenga su buena apariencia y tenga una vida más larga debemos cuidarla. Para algunas moquetas esto significa un mantenimiento regular y aspirado con una máquina con cepillo. La excepción a esto son las moquetas gruesas de bucle en lana y las moquetas de pelo alto, que necesitan un aspirador con boquilla plana y sin cepillos.

Se aconseja usar un aspirador con cepillos porque, por un lado, la acción combinada de los cepillos y el aspirador extrae la suciedad suelta de las profundidades de la moqueta. La suciedad adherida a las fibras del pelo es cepillada. Por otro lado, estos cepillos contribuyen a la buena apariencia de la moqueta al poner derecho el pelo, quedando lisa y uniforme la superficie.

Además de este mantenimiento rutinario, se debe hacer una limpieza completa de la moqueta dependiendo de la intensidad de uso. Según el grado de suciedad, el método de instalación de la moqueta, su estado de conservación, y el tipo de moqueta, se pueden utilizar los siguientes métodos de limpieza: limpieza con polvo seco, limpieza con almohadillas, extracción-spray, champú, y una combinación de estos dos últimos métodos. Por favor, pida consejo a un especialista antes de escoger el método a emplear.

En la actualidad, los productos utilizados para la limpieza de moquetas están libres de disolventes y son de altamente biodegradables. No obstante, si piensa llevar a cabo alguno de los métodos de limpieza mencionados arriba usted mismo, asegúrese de eliminar cualquier resto de producto y suciedad.

Como norma básica es imprescindible actuar rápidamente limpiando cualquier mancha de la moqueta.

Siguiendo estas recomendaciones de cuidado y limpieza se asegura de que su moqueta se mantiene higiénicamente segura y preserva sus atributos estéticos.
 

Las moquetas y los alérgicos a los ácaros del polvo
No se conocen alergias producidas por la moqueta. La culpa de la alergia a los ácaros del polvo doméstico se atribuye erróneamente a la moqueta, y no a los alérgenos reales: las heces de los ácaros del polvo doméstico. Un alérgico puede disfrutar de la moqueta siempre que se cuide con regularidad. Hoy en día, con el estado actual de conocimiento, no se puede justificar aquella recomendación de quitar las moquetas en caso de sensibilización a los ácaros del polvo doméstico. El ácaro en si no representa ningún problema para el hombre. Siempre hemos coexistido.

La vida de los ácaros del polvo doméstico depende de un microclima adecuado y de una fuente de alimentación disponible. Los ácaros del polvo doméstico se desarrollan especialmente en humedades de aire altas, con suministro de comida, es decir, las escamas de la piel. Las últimas investigaciones han demostrado que la ropa de la cama ofrece un soporte de vida para los ácaros. La naturaleza del revestimiento, moqueta o pesado, es indiferente a este respecto. Se han encontrado ácaros solamente en un tercio de revestimientos textiles.

Se recomienda que un alérgico al polvo doméstico tenga la casa siempre bien ventilada y seca. Hay tiendas especializadas que distribuyen productos específicamente desarrollados para alérgicos como colchones, colchas y almohadas. Estos necesitan limpiarse con minuciosidad de forma regular, al igual que los revestimientos textiles y el mobiliario con tapicería textil.

Limpieza de moquetas en casa de un alérgico
Para el mantenimiento rutinario el aspirador debe llevar un juego de cepillos y microfiltros, en la actualidad suministrados como estándar. Como medida preventiva, varias asociaciones de alérgicos recomiendan realizar una prueba de forma semestral o anual, para establecer la concentración de ácaros y alérgenos. El kit para esta prueba se puede comprar en la farmacia. Si el resultado es negativo, los procedimientos de limpieza rutinarios con aspirador de cepillos son suficientes. También se recomienda la limpieza con un polvo anti-ácaros. Producto que puede obtenerse en la droguería. Esta limpieza mata los ácaros. La nueva población de ácaros se desarrolla lentamente y la siguiente operación de limpieza necesita llevarse a cabo unos meses más tarde, o incluso al año siguiente.

Beneficio muscular
La realidad de la vida diaria es que el cuerpo tiene que enfrentarse a superficies de asfalto, hormigón o piedra. El resultado es que sobrecargamos el sistema natural de nuestros cuerpos, iniciando y agravando enfermedades comunes en la sociedad actual, tales como dolores de espalda y lesiones en articulaciones. Desde el punto de vista ortopédico, la moqueta posee las mejores propiedades de todos los revestimientos. Andar sobre un suelo amortiguado es compatible con la ingeniería de los movimientos del cuerpo humano. Las suaves y flexibles fibras textiles producen un efecto de colchón al andar sobre la moqueta. La superficie fibrosa se ajusta a cada movimiento del pie, distribuyendo el peso del cuerpo uniformemente sobre las articulaciones. El efecto fisiológico es como el de andar sobre césped o en un bosque.

Es por ello que eminentes especialistas en ortopedia aconsejan instalar moqueta suave y flexible en casa para contrarrestar estos problemas y andar descalzo sobre revestimientos textiles tan a menudo como sea posible, ya que esto equivale a los efectos del tratamiento de masaje reflejo natural. Cuanto más profundo sea el pelo de la moqueta más efectiva es. Debido a sus beneficios ortopédicos, se considera acertado instalar moqueta en instituciones tales como hospitales, asilos y gimnasios.

Seguridad bajo los pies
Las lesiones y heridas debidas a caídas tanto en casa como en el trabajo, figuran de forma destacada en las estadísticas de accidentes. Esto significa que la seguridad en el suelo es importante en ambos medios. Los revestimientos textiles son suaves y flexibles y no lisos. Es en habitaciones ocupadas por niños o personas mayores donde es más importante evitar el riesgo de caídas son el revestimiento correcto. Además, la superficie suave flexible de la moqueta reduce considerablemente el riesgo de herida en caso de caída.

Moquetas libres de contaminantes
Desde hace algunos años la calidad del aire interior de los edificios ha sido objeto de investigación. El síndrome del edificio enfermo ha aparecido últimamente en los titulares (SBS). Esto afecta tanto al diseño del edificio como a los materiales empleados en su construcción y a las instalaciones interiores. Son trastornos de salud que aparecen predominantemente en empleados de oficina, siendo las plantas de aire acondicionado las principales responsables de los síntomas de esta enfermedad. Para evaluar la calidad del aire interior y como medida preventiva, se pueden hacer unos análisis del aire de la habitación.

Ya existen directrices europeas que indican que los materiales de construcción y la calidad del aire interior deberían estar libres de emisiones al máximo. GUT (la Asociación de las Moquetas Amigas del Medio Ambiente) es hasta ahora la única institución que opera en una rama de la industria y cubre toda Europa, teniendo miembros sometidos a una autorregulación en este campo. Los productos probados de las compañías miembros de GUT, moquetas y tapizado están etiquetados con una marca a propósito como guía del consumidor.

El sello con las palabras “Moqueta sin contaminantes” se concede sólo a estos revestimientos una vez probados y acreditados. Los análisis aseguran que los usuarios no están expuestos a sustancias dañinas tales como pentaclorofenol, formaldeido, pesticidas peligrosos, butadiena o vinilclorido. También se garantiza que tampoco se usarán en la fabricación de la moqueta asbestos e hidrocarbonos fluorinados altamente volátiles.

A las moquetas que pasan el estricto procedimiento de estas pruebas se les concede la marca “Moquetas sin contaminantes” por el GUT, acompañada de un número de prueba individual. El número de ensayo permite a la casa de pruebas implicada confirmar en cualquier momento si el producto que lleva la etiqueta corresponde a la muestra probada. El número de ensayo proporciona así al cliente una garantía adicional.

LOS ALERGENOS EN LAS MOQUETAS

En 1907 un pediatra vienés creó el término “alergia” para referirse a un cambio en la reactividad del organismo en términos de tiempo, cantidad y calidad.

En el transcurso de los años el concepto de alergia ha cambiado repetidamente de acuerdo a los progresos realizados en el campo de las investigaciones inmunológicas.

El organismo humano, bajo ciertas condiciones, produce antígenos contra sustancias naturales como el polen, esporas de hongos, escamas de la piel, saliva de animales, y la comida (fase de sensibilización). Antígenos que pertenecen a un grupo de sustancias existentes en nuestra sangre que, entre otras cosas, son responsables de nuestra inmunidad.


Si se produce un contacto renovado entre el organismo y el alérgeno, por inhalación o ingestión de comida, el alérgeno se combinará con un anticuerpo específico. La reacción de dicho anticuerpo alérgeno da lugar a la liberación de varias sustancias, denominadas mediadoras, que producen inflamaciones alérgicas de las membranas mucosas de la nariz, los bronquios o los intestinos.

Inicialmente no se puede saber si la inflamación es debida a una reacción alérgica o a una infección como la gripe. Un resfriado suele venir precedido de una sensación incómoda en la nariz. Esta fase suele estar seguida de un resfriado más o menos grave con síntomas visibles. Cada paciente desarrollará unos síntomas y la enfermedad seguirá un curso diferente.

Según sea la sensibilidad del individuo y la cantidad de alérgenos afectados así será la intensidad de la enfermedad alérgica. Si la sensibilización y la exposición a los alérgenos son bajas los síntomas y signos de alergia no tienen que perjudicar al individuo. Quizás estas personas se quejen de estar cansadas o de no sentirse demasiado bien.

Por supuesto, existen conexiones típicas entre las manifestaciones de alergias y los alérgenos desencadenantes. Por ejemplo, una alergia al polen puede identificarse fácilmente si esa persona muestra los ojos llorosos, estornuda, o tiene problemas respiratorios de forma repetida al principio de la primavera. En el mundo anglosajón esta relación de quejas es denominada “fiebre del heno”(6), debido a que los pacientes se quejaban de forma frecuente de síntomas asociados con enfermedades febriles, aunque sin mostrar elevada temperatura, como fatiga, cansancio y falta de concentración.

Normalmente la inhalación de alérgenos puede producir reacciones en los ojos, nariz o bronquios, mientras que la ingestión de los mismos produce enfermedades del tracto gastrointestinal o de la piel. Sin embargo, algunas personas pueden ingerir o beber alérgenos y desarrollar molestias respiratorias, mientras que otras pueden inhalar un alérgeno que de lugar a reacciones en la piel. También puede ocurrir que un individuo alérgico al pelo de gato siga desarrollando síntomas alérgicos siempre que otro individuo con una cantidad mínima de pelos de gato en su ropa entre en la habitación. Por esto es muy difícil determinar la causa de la reacción alérgica, sobre todo cuando una persona tiene que estar en una habitación casi todo el día con otra persona.

Podríamos resumir diciendo que una enfermedad alérgica es una reacción individual del organismo humano a sustancias biológicas, normalmente inofensivas, presentes en nuestro entorno. Una cantidad mínima de polen, epitelia animal, esporas de hongos y moho o ácaros puede dar lugar a una reacción de este tipo.

Alérgenos de interior

Muchas han sido las publicaciones que han surgido en los últimos años sobre la posible identificación de los alérgenos de interior (11). Sin embargo, estos estudios sólo se refieren a portadores de alérgenos como el polen, esporas de hongos, ácaros o partes de dichos organismos. Los alérgenos son sustancias moleculares que se pueden separar del portador y dar lugar a reacciones inflamatorias de tipo alérgico, por ejemplo en el tracto respiratorio. En la mayoría de los casos, el portador de alérgenos (polen, esporas, etc.) no puede ser identificado aunque la atmósfera contenga cierta cantidad de “alérgenos libres” suficientes para producir reacciones alérgicas de tipo inflamatorio.

Buen ejemplo de esto es la reacción alérgica que puede tener lugar en los quirófanos, un entorno limpio y libre de partículas. A fin de poder establecer una relación entre el contenido de alérgenos del aire y la reacción alérgica es necesario utilizar métodos que permitan identificar alérgenos moleculares que sean exclusivamente transportados por el aire.

La identificación de alérgenos en una muestra del aire del entorno suele ser un método que no resulta inconveniente para el paciente. Para esto es necesario muestras de suero de pacientes con alergias establecidas y una alta concentración de anticuerpos en la sangre. Los anticuerpos contenidos en estos sueros pueden ser por ejemplo contra la epitelia felina, algunos hongos del moho, etc. Estos sueros se pueden utilizar para identificar “alérgenos libres” en ambientes interiores a través de unas pruebas especiales.

Las sustancias alérgenas no tienen ninguna importancia, siempre y cuando ninguna de las personas trabajando o viviendo en las habitaciones en cuestión esté sensibilizada. Como contraste con las sustancias tóxicas, para las cuales deben darse unas concentraciones máximas, tales concentraciones no son necesarias con alérgenos potenciales e incluso con una concentración mínima de tales sustancias se pueden dar reacciones alérgicas.

Cuando hay cambios en los signos o síntomas de la enfermedad después de trasladarse de un sitio a otro, cambiarse de trabajo o irse a vivir a un entorno diferente, estos cambios son siempre atribuidos a una mejora o empeoramiento de las condiciones climáticas. Desde el punto de vista del especialista en alergias, esto significa que los alérgenos o la exposición a los mismos son simplemente ignorados, aunque de forma inconsciente. La mayoría de los alérgenos encontrados en entornos interiores no se consideran parte del plancton del aire, lo que hace casi imposible la sistémica diferenciación de grupos individuales de alérgenos (7,8).

Hace 60 años ya se intentó descubrir si las cámaras libres de alérgenos mejorarían la condición de los pacientes alérgicos (4). Casi al mismo tiempo, se llevaron a cabo los primeros intentos de identificar alérgenos contenidos en el “polvo común” (2) y estos esfuerzos han continuado hasta nuestros días (1,10). Aún seguimos utilizando el inexacto término “alérgeno del polvo” para resumir las sustancias biológicas no identificadas o no identificables que pueden ser potencialmente alérgicas (5). La primera publicación sobre el “polvo de alergia” (1927) mostró que un paciente de asma no mostraba ningún signo ni síntoma después de trasladarse y por lo tanto cambiar su “entorno de polvo”.

Debido a las de por si confusas pautas de reacción es difícil establecer una relación causa – efecto. Los descubrimientos y pruebas son a menudo insuficientes para identificar una enfermedad alérgica y el alérgeno responsable de la misma. Las condiciones bajo las cuales se manifiesta la enfermedad permiten sacar conclusiones sobre los alérgenos potenciales. Una persona alérgica a pelos de mascota sabrá que especie le produce la enfermedad.

Los alérgenos en las moquetas

Muy a menudo se discute el papel de la moqueta como campo de cultivo de portadores de alérgenos, en especial de ácaros. Las moquetas se han considerado también una fuente particular de contaminantes perjudiciales.

En las moquetas se pueden encontrar dos grupos distintos de alérgenos, sea cual sea el material de fabricación de las mismas. El primer grupo consiste en sustancias utilizadas en la producción del pavimento textil y, por lo tanto, son componentes de los materiales individuales. Estos incluyen sustancias químicas como disolventes, materiales plásticos que unen la fibra de la moqueta, así como fibras producidas por el hombre y utilizadas para fabricar la moqueta, y posiblemente, los residuos de impresiones y acabados. En segundo lugar, sustancias naturales en la estructura del soporte, como la goma y materiales derivados de ésta. Y por último, sustancias naturales de la fibra de la moqueta como la pura lana o fibras vegetales (sisal)

Todas estas sustancias pueden dar lugar al desarrollo de eczemas de contacto, si hay un contacto íntimo. Sin embargo, este “contacto íntimo” sólo afectará a personas que tengan que tratar con dichos materiales de manera continua. Estos eczemas constituyen auténticas enfermedades ocupacionales que pueden ser fácilmente identificadas con métodos de prueba apropiados. La enfermedad puede ser completamente curada, evitando los contactos repetidos con dichas sustancias. La industria de la moqueta no ha facilitado ningún dato fidedigno sobre la frecuencia de tales enfermedades alérgicas. Considerando la sensibilización de la población contra estas sustancias, menos del 2% de trabajadores de la industria de fabricación de moquetas demuestran estar afectados. Este grupo de alérgenos no juega un papel importante en nuestra discusión actual sobre los alérgenos de interior y, en particular, sobre los alérgenos en la moqueta.

Más difícil de definir es el segundo grupo de alérgenos encontrado en las moquetas, ya que como hemos explicado anteriormente, cualquier sustancia biótica o abiótica encontrada en moquetas puede producir una reacción alérgica en personas predispuestas.

Si una mascota, como un perro o un gato, por ejemplo, pasa su tiempo en una cierta zona de la moqueta, los pelos y escamas del animal se quedarán en la moqueta. Un niño pequeño que juegue en esta parte de la moqueta que sea alérgico a los pelos del animal tendrá un contacto muy próximo con el pavimento, y por lo tanto, puede producirse una reacción alérgica. En caso de existir una marcada sensibilización, estas reacciones pueden también ocurrir incluso si la moqueta se ha aspirado de forma cuidadosa. Los alérgenos del pelo animal son muy fuertes; incluso unas cantidades mínimas son suficientes para dar lugar a una reacción alérgica. La lista de alérgenos potenciales es casi ilimitada, incluyendo desde el polvo de la madera al polvo de la harina, excrementos o plumas de pájaros, hongos del moho y ácaros del polvo común.

No es muy difícil para el especialista en alergias establecer una clara relación entre las quejas del paciente y los alérgenos contenidos en la moqueta, siempre y cuando el paciente desarrolle una reacción cuando entra en contacto con el alérgeno, y siempre y cuando no se trate de alérgenos potenciales como hongos del moho y ácaros del polvo común.

Se pueden producir alergias causadas por esporas de hongos que se introducen en el material de la moqueta durante su almacenamiento, incluso antes de haber sido instalada. Bajo las condiciones microclimáticas que prevalecen en los pisos individuales, los hongos del moho empezarán a desarrollarse, convirtiéndose en una fuente potencial de alérgenos. La humedad, la limpieza insuficiente del material textil, así como la suciedad normal traída desde el jardín o la calle en los zapatos pueden llevar al desarrollo de hongos del moho (12).

No hace falta que observemos en dichas habitaciones un olor a humedad o el típico olor a cerrado, ya que buena parte de los hongos del moho (hongos xerófilos) son prácticamente inodoros y pueden desarrollarse en ausencia de una humedad excesiva.

Incluso si la enfermedad es claramente manifiesta, no siempre podremos identificar el alérgeno responsable de la misma. Primero porque el número de pruebas disponibles para los hongos del moho es limitado. Un método útil es realizar una prueba de alérgenos con el polvo de la casa del paciente, que contiene alérgenos no identificables. La redecoración del piso sólo ayudará en casos excepcionales, debido a que los alérgenos de los hongos del moho no tienen porque presentarse solo en la moqueta, sino también en manchas de humedad, papel de pared húmedo, macetas, muebles viejos tapizados, etc. El problema es que nunca podemos estar seguros de si todos los hongos del moho han sido realmente eliminados.

Incluso teniendo un gran número de estudios epidemiológicos, no tenemos datos fidedignos sobre el porcentaje de la población alérgica a los ácaros (las cifras oscilan entre un 1% y un 10%)

El número incontable de publicaciones sobre el tema “Los ácaros en las moquetas” nos podría hacer creer que estamos al borde de un desastre ecológico (9). No obstante, podemos decir que también pueden encontrarse ácaros en la moqueta. Sin embargo, dicha posibilidad depende de una gran variedad de condiciones microclimáticas. Como se muestra en dos estudios realizados por la “Asociación para la Investigación sobre el Hogar Biológico” de Mainz y el “Instituto Alemán para la Investigación de las Moquetas” de Aachen, bajo condiciones favorables (60-70% de humedad relativa y 18-26âC), los hongos del moho y los ácaros pueden desarrollarse en todo tipo de acabados textiles (2).

Los ácaros del polvo común (Dermatophagoides pterosynnius y Dermatophagoides faringe) no viven en los tejidos textiles, sino en las escamas de la piel humana que se acumulan en los mismos. Los hongos del moho digieren la espesa capa de estas escamas para que puedan ser a su vez comidos por los ácaros (2). Un grado de humedad relativa demasiado alto o demasiado bajo puede perturbar de igual manera el ecosistema del polvo del hogar. Si la humedad relativa es muy baja (< 50%) la población de ácaros se secará; si la humedad relativa es muy alta (>70%) los hongos del moho se volverán agresivos y destruirán a los ácaros. El mejor entorno para el desarrollo de organismos en el hogar se encuentra en los colchones y en los muebles tapizados (3). Antes de llevar a cabo un tratamiento acárido en cinco hogares se descubrió una media de 296 ácaros/m2 (Dermatopagoides pt.) en muebles tapizados, 96 ácaros/m2 en colchones y sólo 5 y 7 ácaros/m2 en moquetas. Después del tratamiento, menos de 10 ácaros vivos/m2 fueron encontrados en todos los materiales, aunque en los colchones se elevó nuevamente a 10 ácaros/m2 después de 52 semanas.

No obstante, existen informes sobre casos en los que la moqueta estaba infestada de ácaros del polvo común. En dos hogares de Bavaria, las moquetas jugaron el papel más importante respecto a la infestación de ácaros.

Según una encuesta de los descubrimientos obtenidos en diez hogares queda demostrado que el porcentaje más alto de excrementos de ácaro en el polvo (test de Acarex R, nivel 3) se encontró cuatro veces en muebles tapizados y cuatro veces en las camas. El segundo porcentaje más alto (test de Acarex R, niveles 2 y 2-3) se encontró cinco veces en muebles tapizados, seis veces en camas y dos veces en la moqueta. El porcentaje más bajo (test de Acarex R, niveles 0 y 0-1) se encontró tres veces en muebles tapizados, en ninguna de las camas y 18 veces en la moqueta.

Después de un tratamiento del tipo Acorasan pueden determinarse los diferentes grados de infestación. En muebles tapizados se encontró una media de 896 Dermatophagoides pt., en colchones había 700 ácaros y en moquetas sólo 128 y 20 ácaros. Después del tratamiento, el número de ácaros en la moqueta descendió de manera acusada y después de 12 semanas no se podía encontrar ningún ácaro muerto. Y es que los ácaros utilizan unas ventosas de succión para agarrarse a las fibras textiles y mientras están vivos, no pueden ser eliminados por medio de un aspirador.

Las condiciones climáticas a las que se ven expuestas la moquetas en edificios públicos difieren de las que prevalecen en un piso. Consecuentemente, también hay unas pautas de infestación diferentes a las existentes con organismos del polvo común. En uno de nuestros estudios demostramos que en tres tipos de moqueta (dos de los cuales habían demostrado ser excelente campo de cultivo para los ácaros en pruebas de laboratorio) colocados en el salón y en la habitación de un hospital, tres meses después de una contaminación artificial por ácaros (Dermatophagoides faringe), no contenían ningún organismo vivo. Los ácaros vivos se determinaron por medio del proceso de mobilidad y fuga de calor (1), y los ácaros muertos por medio del método de flotación (2). Aunque la humedad relativa de las habitaciones en cuestión era baja (30/40%), el método de fuga de calor demostró la formación de condensación de agua en la capa adhesiva. Por lo tanto, podemos suponer que la humedad se acumuló en la moqueta creando un ecosistema en el cual los hongos lucharon hasta tal extremo que los ácaros se extinguieron.

Se investigó en veintiún hogares si los sistemas de calefacción tenían influencia alguna sobre el número de ácaros en tejidos textiles (13). Las figuras 9 y 10 demuestran que las habitaciones con un sistema de calefacción por suelo, comparadas con los pisos con un sistema de radiadores, muestran un número considerablemente menor de ácaros en los colchones, en muebles tapizados y en la moqueta.

Este efecto duró hasta el verano, es decir, hasta el fin del periodo de calefacción y se debió a dos mecanismos principales; los sistemas de calefacción por suelo reducen la humedad del ambiente y producen más calor de forma inmediata por encima del suelo, lo que dificulta enormemente las condiciones de vida de los ácaros. En segundo lugar, tiene lugar un proceso de fuga de calor prácticamente permanente, lo que hace que los ácaros se dirijan a las estructuras superiores de la moqueta de las cuales pueden ser eliminadas por medio de un aspirador. Normalmente, los ácaros no pueden ser eliminados con un aspirador ya que viven en las capas más bajas del material textil y se agarran a las fibras textiles (4).

En los últimos años varios fabricantes de aspiradores han estudiado el problema de la formación de polvo durante el aspirado y hoy en día se ofrecen aspiradores con unos finos filtros a prueba de polvo. En relación a la eficacia y a las propiedades de retención del polvo, casi no hay diferencias entre estos mecanismos. Sin embargo, es importante que las bolsas de los filtros se cambien con una frecuencia de entre 3 y 10 días, ya que en caso de haber suficiente humedad, el ventilador del aspirador podría producir aerosoles alérgenos que podrían escaparse a través del fino filtro contra el polvo.

En resumen, podríamos decir que aunque no puede negarse que las moquetas pueden contener sustancias alérgenas, sin embargo, no son productoras activas de dichas sustancias. En un entorno residencial, las moquetas evitan el movimiento de materiales potencialmente alérgenos al mantener unido el polvo fino, mejorando así la calidad de vida de las personas alérgicas.

Bibliografía

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Untersuchungen zur Ökologie der haustaubmilben
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2. Bronswijk, J.E.M.H (1981)
House dust biology
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3. Ellxmann, J.H. (1989)
Filter einer lufttechnischen Anlage als Ökosystem und als Verbreiter von Pilzallergenen
Dustri. Vlg. Munich

4. Ellxmann, J.H., E. Bischoff, W. Jorde, H.F. Linskens (1988)
Einmalige Acarosan-Applikation zur Sanierung von Wohntextillen in Haushaltern von Patienten mit Milbernallergie
Allergologie 11: 274-279

5. Jorde, W., H.F. Linskens (1978)
Pollen als Allergenträger
Allergologie 1: 7-10

6. Jorde, W., M. Schata (1986)
Is “hayfever” a correct description of diseases caused by allergic reactions to pollen
Acta Bot. Neerl. 35: 469-73

7. Jorde, W., Schata (1988)
Zum Problemfeld der Schimmepilzallergie
Soz.päd.Prax. u. Klinik 10: 660-663

8. Jorde, W. (1988)
Umwelt und allergische Krankheiten
Wissenschaft un Umwelt 3: 151-152

9. Linskens, H.F., Jorde, W. (1977)
Umwelt – Ökologie: politisierte Begriffe?
Allergol. Fortb. Bd. 2, 9-16
Vlg. Medizin und Umwelt, Krefeld

10. Lustgraf v.d., B. Jorde, W. (1977)
Pyroglyphid mites, xerophilic fungi and allergenic activity in dust from hospital mattresses
Acta allergol. 32: 406-412

11. Reed, C.E. (1982)
Measurement of airborne antigens.
J. Allergy clin. Immunol. 70: 38-40

12. Schata, M, Jorde, W (1989)
Allergische Erkrankungen durch Schimmelpilze
Dustri-Verlag, Munich

13. Schata, M., H.J. Ellxmann, Jorde, W. (1990)
Evidence of heating systems on controlling house dust mites and moulds in the indoor environment
5th Int. Indoor Air Conf., Toronto, July 29th - August 3rd.

14. Sorm van Leeuwen, W. (1927)
Schimmelpilzallergene als Krankheitsursache
Klin. Wschr. 6,408
 

MOQUETAS

ADAM CARPETS - Inglaterra - www.adamcarpets.com - Acaba de conseguir la certificación MARINA del IMO / WHEELMARK (la del logotipo del "timón de barco"), lo que hace que sus moquetas con peso de pelo de 1.100 o más gramos por metro cuadrado (la mayoría), puedan ser utilizadas en BARCOS con todas las garantías y certificaciones legales.
 
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