Granallado de pavimentos
Granallado
de superficies de hormigón, aglomerado asfáltico.
La superficie resbaladiza es la principal causa de los problemas de
circulación.
Los objetivos definidos para conseguir una mayor adherencia son
principalmente tres:
- Regenerado de la rugosidad, (Texturizado).
- Drenaje del agua acumulada en la superficie.
- Control y perfecta conexión entre el neumático y el soporte, rompiendo el
posible efecto “aquaplanning”.
Técnica del granallado.
La técnica del granallado se basa en un procedimiento que consiste en la
utilización de unas micro bolas de acero de un diámetro comprendido
generalmente entre los Ø 0’8 y Ø 1’2 mm, con las que se bombardea la
superficie del revestimiento ó soporte, el impacto de estas micro bolas
remueve las partes más superficiales y blandas del aglomerado
asfáltico,
realzando por tanto la masa inerte y creando de tal forma una macro
rugosidad, al mismo tiempo la masa inerte, aparentando estar limpia en
superficie, al aplicarle este
golpeo, aumenta la micro rugosidad, quedando a su vez descontaminada de
grasas, combustibles así como otros elementos contaminantes.
Las micro bolas de acero se recuperan al rebote y sucesivamente se utilizan
de nuevo, mientras que el polvo producido se aspira y almacena con el fin de
evitar efectos contaminantes, (Vaciando los depósitos de aspirado, de forma
controlada).
Concluido este proceso, la calzada presenta una elevada micro rugosidad y en
consecuencia un correcto drenaje superficial, (Masa inerte en relieve
respecto al plano de deslizamiento del agua), que reduce de forma
considerable el fenómeno del “aquaplanning”, reduciendo igualmente las
salpicaduras de agua a otros vehículos en caso de lluvia; la macro rugosidad
favorece, además
la reducción de emisiones sonoras.
Al mismo tiempo las masas inertes sobre la superficie de la carretera habrán
adquirido una forma irregular y accidentada, (micro rugosidad), permitiendo
una mayor fricción con el neumático.
El
granallado es un procedimiento que utiliza micro -perdigones de acero de
diámetro, comprendido entre 1,7 y 2,0 mm, para bombardear la superficie de
revestimiento. El impacto de estos micro - perdigones remueve las partes
superficiales tiernas del conglomerado bituminoso, liberando el material no
ligante y creando una macro -rugosidad.
Simultáneamente el material no ligante, además de estar limpio en superficie,
puesto que es martillado sin ser fracturado, aumenta la micro - rugosidad. Los
micro - perdigones se recuperan por rebotamiento, se limpian y se utilizan
nuevamente, mientras el polvo producido es aspirado y almacenado a fin de evitar
contaminaciones.
Tras esta ejecución, el pavimento presenta una elevada
macro - rugosidad y, por consiguiente, un buen drenaje superficial (material no
ligante en realce con respecto al piano de desplazamiento del agua) que reduce
sensiblemente el peligro de acquaplaning y la proyección de agua hacia los otros
vehículos, en caso de lluvia. La macro - rugosidad favorece, además, la
reducción de las emisiones fónicas. A la vez, los materiales no ligantes en
realce en la superficie vial habrán asumido una forma irregular (micro -
rugosidad) que permite un mayor roce con el neumático.
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